La angiografía de retina es una prueba diagnóstica que requiere dilatación pupilar previa y la aplicación intravenosa de un tinte que se utiliza como medio de contraste (Fluoresceína Sódica).
Evalúa si el paciente presenta algún tipo de degeneración macular, retinopatía diabética y, en general, patologías asociadas a la retina, coroides y nervio óptico.
El paciente debe informar al personal que lo atiende acerca de su historial médico personal, enfermedades actuales y medicamentos que toma, así como si alguna vez ha padecido alergias, cómo se han manifestado y si se le ha administrado fluoresceína u otro medio de contraste. Si la paciente está embarazada o sospecha estarlo, si está amamantando o si tiene otra condición especial, debe informar al personal tratante, para tomar precauciones. Si debe someterse a análisis de orina o sangre, debe informarlo, ya que la fluoresceína puede alterar los resultados.
Este examen requiere que el paciente esté acompañado por un adulto que permanece en la sala de espera durante todo el procedimiento. No se le hará una prueba para determinar si no cumple con este requisito. Esto se debe a que la visión será borrosa y permanecerá así durante un período de 4 a 6 horas, y también existe la posibilidad de tener una reacción al medicamento. En este caso se requerirá el apoyo y la información brindada por el acompañante. Debe firmar una autorización antes de realizar el trámite. Si requiere más información antes de firmar el consentimiento, no dude en solicitarlo a su oftalmólogo o al personal sanitario de nuestra institución.
Se iniciará la aplicación de gotas oftálmicas que permitirán que la dilatación pupilar observe el fondo de ojo. Este proceso puede durar aproximadamente de 30 a 40 minutos.
Una vez que la pupila se encuentre en óptimas condiciones de dilatación, se evaluará al paciente, se tomarán los signos vitales y se realizará el examen. Se canalizará una vena (se rellenará la hoja de punción venosa) para aplicar la fluoresceína y en aproximadamente 10 segundos esta sustancia de contraste llega al ojo. El profesional que realiza el estudio comienza a tomar fotografías a medida que la sustancia circula por los vasos sanguíneos de las estructuras posteriores del ojo (coroides, retina y nervio óptico). Si tiene alguna molestia, debe informarlo de inmediato. El médico tomará las medidas necesarias según los síntomas que presente.