Una mastografía es una radiografía de la glándula mamaria que permite detectar lesiones no palpables y diagnosticar oportunamente la enfermedad.
El detectar lesiones en la mama de menos de un centímetro (inclusive micro calcificaciones) cuando todavía no se palpan, dando la oportunidad de detectar oportunamente lesiones que pudieran ser de origen canceroso y así brindar una tratamiento óptimo que en la gran mayoría de los casos sería para un buen pronóstico.
Los mamogramas son utilizados como una herramienta de exploración para detectar de manera temprana el cáncer de mamas en las mujeres que no tienen síntomas y para detectar y diagnosticar enfermedades mamarias en mujeres que tienen síntomas tales como bultos, dolor o secreción del pezón.
Deberás remover tu ropa que portes en la parte superior de tu cuerpo (de la cintura al cuello) y se te proporcionará una bata.
El examen te lo realizará una técnica en radiología con entrenamiento especial. Si tienes alguna duda o molestia durante el proceso, comunícaselo, ella te ayudará en lo que necesites.
La técnica radióloga utilizará un equipo especial para tomar la radiografía, colocando tu mama entre dos láminas plásticas que mediante la compresión mínima establecida previamente en el mamógrafo, sujeta la mama y brinda una imagen diagnóstica para que un experto la evalúe.
La compresión dura de 5 a 8 segundos por imagen.
El número de imágenes que se requieren por mama depende del tamaño y hallazgos implícitos, habitualmente se toman 2 de cada mama.
Si tienes implantes o cicatrices en las mamas infórmaselo al personal, ya que en estos casos se requieren tomas especiales.